FOTO: Käisa Mannik

La perspectiva es un invento para vender cuadros.

No quisiera que nadie pensase a raíz de la sentencia que minusvaloro la belleza de la perspectiva, tan natural. Yo mismo soy un amante del Quatrocentto italiano, donde la ilustre señora comenzó su andadura moderna. No hay que olvidar los paisajes urbanos de Masolino o los puntos de fuga de Masaccio. Todos ellos ejemplos de distinguida perspectiva.

También lo soy de la pintura barroca, donde la diagonal campa a sus anchas en pro de la realidad. La perspectiva, como la representación del movimiento, es diagonal, línea dinámica. Imaginemos los escorzos caravaggescos o las bacanales de Tiziano, tan sugerentes y magníficos. ¿Pero entonces por qué digo lo de la perspectiva?

Las palabras de Rogelio Bacón (S. XIII) son pertinentes:

¡Oh, cuán indeciblemente hermoso sería el resplandor de la sabiduria divina y cuán infinitamente se reproduciría en su beneficio, si todas las cosas palpables geométricamente contenidas en las escrituras se nos presentaran ante los ojos como formas corpóreas! Todo lo que narra la Biblia lo percibiríamos como si estuviera en nuestra presencia. (Opus majus)

Bacon fue el primero en percatarse de que la intención didáctica de la pintura gótica había fracasado, principalmente por la falta de conocimientos en perspectiva y geometría por parte de los comitentes. Así pues, instó al Papa a que se incluyesen estos elementos en la pintura con el fin de acercar las escrituras a los fieles. Gesto que determinaria la forma de pintar en los siguientes 200 años.

Llegado el Barroco, la destreza de los maestros en cuanto a perspectiva es apabullante. El movimiento helicoidal de Bernini o la exhuberancia de Rubens son memorables ejemplos de ello. No obstante, de la misma forma que el dictado del Papa determinó la pintura precedente, así ahora lo hacían las decisiones tomadas en el Concilio de Trento. Maraval explica con certeza los objetivos de aquellas conclusiones en su excelente libro La cultura del Barroco:

La cultura del Barroco no es sino el conjunto de medios culturales de muy variada clase, reunidos y articulados para operar adecuadamente con los hombres. (…) a fin de acertar práticamente a conducirlos y a mantenerlos integrados en el sistema social.

Bien. En el siglo XIII era didactismo, en el XVII manipulación. ¿Que significa así la perspectiva en el siglo XXI? A estas alturas el didactismo y la manipulación son tan sumamente sutiles que su grado evolución es ultraavanzado. Y probablemente con el consumismo como asignatura.

No quiero decir que pintar geometría en volumen sea manipular, pero si posee un marcado componente atractivo para el espectador. El reconocimiento de una forma natural sobre un plano lo obnuvila irremediablemente por su similitud con las normas ópticas de la naturaleza. Aunque quizá esa hiponisis si pueda ser vista como un tipo de manipulación.

Bien, lo que en definitiva viene a defender la dichosa frase es que el arte, en tanto que creación, ha de estar alejado irremediablemente de la naturaleza. Decimos que el arte nace con el arte abstracto.

Acordamos entonces que la perspectiva, en tanto que reflejo de la naturaleza, no es apropiada para el arte, pues es mera copia, y claro, muchísimo menos para el arte abstracto, que ha de ser siempre fiel a su definición. Sin contar con que ha sido un instrumento de adocenamiento durante siglos.

Lo que estoy tratando de decir es que abogo por un arte no efectista. Un arte reflexivo que no empache de recursos visuales o relaciones nimias. Un arte  honesto. Creo que sería un arte que se respeta más a sí mismo.

Todo esto responde a mi interés por el arte abstracto, y en particular, el geométrico

 

 
Mayo 1014

FOTO: Diana Prieto